Moto 360 es, sin duda, el smartwatch más bonito que ha llegado al mercado, si exceptuamos relojes más tradicionales y menos inteligentes, como Cogito.

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Gear Live y LG G Watch: Análisis de los primeros Android Wear

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Carlos Hergueta

Android Wear ha comenzado el curso con tres alumnos en la clase: LG G Watch, Samsung Gear Live y el último y favorito de muchos Moto 360. Aunque lo que tiene más miga de estos relojes es el sistema operativo en sí mismo, un recién llegado que hay que conocer para decidir si lo necesitamos o no, el diseño difiere bastante de unos a otros y tampoco hay que perderlo de vista.

Concretamente, yo he podido probar las apuestas de Samsung y de LG en el terreno de los smartwatches con Android Wear durante algunas semanas, puesto que se lanzaron en verano; el redondo Moto 360, que llega ahora al mercado español, aún no ha caído en mis manos.

Gear Live cuenta con una esfera metálica sobre pantalla cuadrada y un diseño que ha evolucionado -y se ha simplificado- desde los Gear; y LG G Watch es cuadrado también, su carcasa es de plásico y el más parecido en términos de diseño con respecto a un móvil. Sería complicado decir cuál de los dos gana en términos de diseño, puesto que depende de los gustos personales.

El LG G Watch es muy conservador y apenas se diferencia del Smartwatch 2 de Sony, si bien es rectangular y no cuadrado. Su correa de serie es de goma, pero se puede cambiar por cualquier correa de reloj de 22 mm. Gracias a la sobriedad de su “esfera” y a esta compatibilidad, este diseño se puede adaptar bastante a cualquier situación; el Gear Live tiene una estética más personal que quizá no guste a todos.

Si por algo llama la atención el reloj de LG es por su ausencia de botones. Esto simplifica el diseño y consigue que sea completamente simetrico. La decisión seguramente fuese tomada debido a que un smartwacth es un dispositivo pensado para llevar siempre encendido y que se puede apagar desde las opciones de Android Wear. Sin embargo, puede suponer un problema si el usuario quiera apagar el reloj durante un rato para ahorrar batería. Cuidado, porque si haces eso, no podrás volver a encender el LG G Watch hasta que lo pongas a cargar.

Como decíamos, el Gear Live destaca por ese acabado metálico y su color plateado, aunque tiene una correa algo incómoda de poner y que, eventualmente, se podría desabrochar si nos enganchásemos con algo. Ambos extremos se conectan mediante un botón de ‘clic’ y lo bueno que tiene este sistema es que, una vez cerrada, la correa queda prácticamente como si fuera una sola cinta. No obstante, también se le puede acoplar cualquier correa de 22 mm. Otra de las diferencias con el LG G Watch es que el Gear Live incorpora un medidor de pulso.

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LA BATERÍA Y CARGADOR: UNA TARA COMÚN

La duración de la batería es uno de los grandes problemas de estos smartwatches y, parece ser según los que lo han probado, también del Moto 360. O bien Google optimiza el rendimiento del sistema o los fabricantes engordan los diseños (que no son especialmente esbeltos en ninguno de los tres relojes), porque por ahora la duración se queda en poco más de un día en un uso normal.

De esta forma, Gear Live y LG G Watch nos obligan a cargar el reloj todas las noches. El día que no lo hagamos, quizá tengamos batería por la mañana y hasta el mediodía, pero a la hora de comer y hasta por la noche tendremos un reloj ultra-moderno apagado en la muñeca, si no nos hemos acordado de coger el cargador.

El cargador es el otro gran problema de casi todos los smartwatches que han aparecido, los de Samsung y LG con Android Wear, el Moto 360 y el Apple Watch incluidos: necesitan su propio cargador con adaptador especial. A diferencia de lo que permitía el Smartwatch 2 de Sony, estos terminales no incorporan puerto microUSB, con lo que no les podemos meter un chute de carga en cualquier parte y en un segundo (a día de hoy, raro es el sitio donde no podamos encontrar un microUSB y enchufarlo a la corriente o el ordenador).

El que tengamos que contar con un cargador específico para un dispositivo que está pensado para llevarlo encima siempre y cuya batería se agota todos los días es una auténtica tortura. Sencillamente porque algún día el usuario se puede olvidar de cargar -o no podrá por algún motivo- y no se le puede pedir que tenga que ir siempre por la vida con el cargador del smartwatch encima. Si eso ocurre, estará condenado a llevar un reloj apagado. Creednos, es algo que os pasará.

Dejando a un lado lo incómodo que resulta tener que recurrir a un cargador dedicado, el de LG es más cómodo. En ambos relojes, utilizan una serie de pines metálicos que relizan la carga, pero mientras que el de LG se apoya cómodamente sobre una base imantada, el Gear Live hay que engancharlo a una adaptador (idéntico al de los Gear normales, pero no compatible, por cierto).

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En cuanto a la resistencia al agua, ambos alcanzan el nivel IP67. Es decir, podemos ducharnos o bañarnos con ellos (aunque no más de 30 minutos o a más de un metro de profundidad).

UN ANDROID QUE SE LLEVA PUESTO

Por último, hablemos de Android Wear. De momento, el sistema está bastante verde, pero la cosa promete y seguro que evolucionará mucho en los próximos meses gracias a las actualizaciones de Google. La interfaz está basada en un menú vertical con tarjetas para mostrar notificaciones de las aplicaciones, de una forma idéntica a Google Now, el asistente de Android.

Como estos relojes no cuentan con señal 3G o 4G hay que vincularlos sí o sí con el smartphone. Para ello hay que utilizar la aplicación Android Wear, que nos sirve para gestionar las preferencias y aspecto del reloj, además de las aplicaciones.

  En el reloj vemos, principalmente, notificaciones de aplicaciones de comunicación a las que podemos contestar, mediante dictado por voz o con respuesta predefinidas que varían de unas apps a otras, como WhatsApp o Gmail. Otras, como Facebook, por ahora solo permiten ver las notificaciones.

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Entre las aplicaciones que incorpora de serie Android Wear destacan el reloj (con alarmas o cuenta atrás) y el medidor de actividad, física, que realmente funciona como contador de pasos, nos permite establecer objetivos y contar el pulso (únicamente con Gear Live, en este último caso). También resulta útil la opción de recordatorios o crear citas en el calendario, tan solo con la voz. Por ejemplo, podemos decirle al reloj: “recuérdame el jueves 25 a las 11 de la mañana llevar al perro al veterinario” y una notificación, tanto en el reloj como en el teléfono, nos avisará llegado el momento.

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Otras muchas aplicaciones que ya son compatibles con Android Wear debemos instalarlas en el móvil y desde ahí gestionarlas o solicitar que se abran en el smartwatch. La oferta de apps para el ecosistema está creciendo rápido, pero para que la experiencia mejore, Google debería darles mayor presencia, ya que para ejecutarlas desde el reloj hay que ir a la opción ‘iniciar’, que está bastante escondida. Afortunadamente, ya hay algunos launchers no oficiales que ayudan a crear accesos directos desde la pantalla de inicio.

CONCLUSIÓN

¿Son útiles estos relojes? Para un usuario muy activo, sí, puesto que Android Wear funciona muy bien para ampliar las opciones de comunicación. He disfrutado mucho la experiencia, más que con otros smartwatches, y creo que tiene un futuro prometedor. Resulta útil contestar mails o mensajes con comodidad desde la muñeca -el reconocimiento de voz para dictar textos funciona casi a la perfección, incluso para largos párrafos, aunque da algunos problemas si hay mucho ruido-, poder medir los pasos desde la muñeca o crear recordatorios (es increíble lo mucho que he utilizado esta función de Android con un smartwatch; a diario). Además, cada vez hay más apps (útiles, como listas de tareas, o sencillos juegos) ¿Son prescindibles? Completamente, puesto que no hay nada que hagan que no se pueda hacer en un smartphone. A día de hoy, creo que son un capricho para tecnófilos e internautas muy activos. 

Por otro lado, estos modelos, en concreto, tienen algunos fallos de diseño, como la ausencia de botón del G Watch o la correa del Gear Live. Además, sufren el mismo mal que casi todos los que se han presentado o se han lanzado: la duración de la batería (poco más de un día en este caso). Pero especialmente incómodo resulta que necesiten de un cargador específico.

La experiencia y el rendimiento de batería de ambos relojes es similar, así que elegir entre uno y otro es una cuestión de diseño y de la importancia que le demos a las características propias. Se pueden resumir en la siguiente lista:

PUNTOS POSITIVOS EN COMÚN:

- Misma experiencia Android Wear, un sistema muy cómodo de utilizar y con cada vez más aplicaciones.

- Compatibles con correas de 22 milímetros.

PUNTOS NEGATIVOS EN COMÚN:

- Escasa duración de la batería (algo más de un día).

- Necesidad de un cargador específico.

PECULIARIDADES LG G WATCH:

- Extraña ausencia de botón de encendido/apagado.

- No incorpora medidor de pulso.

- Cargador de pines cómodo, con idéntica experiencia a uno de inducción.

PECULIARIDADES GEAR LIVE:

- Sí que cuenta con botón de encendido/apagado.

- Incorpora medidor de pulso.

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